1. porque me enteré de su existencia durante mi práctica profesional en La Radioneta, con su historia de casa okupas en el Londres de los ’70 y su relación con Joe Strummer, y recuerdo que esa vez que lo vi por primera vez en la Sala Rubén Darío fue la primera vez de muchas veces en esa sala, con esa música y en ese ánimo. Las cosas estaban cambiando, yo no lo sabía muy bien pero ahora que lo escucho es como recordarme eso.
2. porque admito un gusto por las canciones pop simples pero complejas a la vez. quizás es esa cosa rebuscada de los indies que tanto me llama la atención, pero a Peña le sale como naturalmente, quizás porque el fue primero que todos. Verlo con sus guantes tocando el piano de esa forma que parece tan improvisada, con su voz nasal al borde del agrado y el desagrado, me dan ganas de tomar yo un piano e intentarlo también. nunca es tarde.
3. porque me demuestra que para ser punk a estas alturas del mundo no hay que necesariamente vivir en una casa okupa o usar puras ropas de cuero negra o escuchar fiskales ad hok. el punk es básicamente irreverencia de lo tradicional, los tres acordes llevados a máxima velocidad, la forma alternativa de vivir el día a día y una forma de ver la vida a través de la autogestión y la independencia de pensamiento. puede sonar un poco atomista, pero si se piensa en lo repetida de las fórmulas políticas tradicionales, y en que somos varios los que seguimos esta “política cotidiana”, suena como posibilidad cierta de cambio social, pequeño pero seguro.
4. porque su manera de pelar el cable y vivir con simpatía las cosas serias (o al menos, lo que el resto considera serio) refuerza mi idea que esa locura es la forma más cuerda de mantenerse mentalmente sana en un mundo cada día más estúpido y enfermo.
5. porque Álvaro Peña podrá vivir en Alemania, dar conciertos por toda Europa, ser considerado de culto en Inglaterra y todas esas cosas globalizadas, pero en si mismo guarda una identidad original que sólo puede generarse en un lugar tan mágico como único: Valparaíso. Álvaro Peña es acérrimamente porteño, y todos los temas, por más repetidos que estén en el cancionero pop, cobran un sabor diferente cuando los inspira el puerto. Y para una enamorada hasta las patas de Valpo como yo, eso es sencillamente irresistible.
Y bueno, como bonus track, Álvaro Peña es un imprescindible de mi vida porque es autor de varios clásicos de mi repertorio regalón, incluida esta joya, casi una proclama para aquellos que la suerte es esquiva en muchos aspectos.
► Álvaro Peña – “Casi Casi Gané”

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